| No podíamos comenzar este apartado sin mencionar el célebre mosto de Umbrete, por lo que describiremos brevemente el proceso agrario de recogida de la uva en las viñas: la vendimia.
En la carta puebla concedida por el Arzobispo D. Fernando a los primeros pobladores de Umbrete se nos da una serie de datos que nos llevan a una idea bastante aproximada de la economía de éstos.
En primer lugar sabemos lo que se encontraron: una vegetación que estaba compuesta por jaras, encinas, higueras y olivos.
Y en segundo lugar sabemos que estos primeros pobladores se comprometen a conservar las encinas, higueras y olivos, y además, a sembrar viñas.
Sobre estos pilares se va a sustentar la economía de los primeros umbreteños: una economía totalmente de tipo mediterráneo.
La viña es un cultivo que se implantó de una manera intensiva a raíz de la repoblación de Umbrete, lo mismo que ocurre en Villanueva del Ariscal, Espartinas y Bollullos de la Mitación, que van a constituir el principal núcleo de producción vinícola del Aljarafe, e incluso de Sevilla.
El auge tan extraordinario que experimenta la vid se debe al hecho de que durante la dominación musulmana este cultivo había casi prácticamente desaparecido, debido a las prohibiciones religiosas del Islam en cuanto al consumo de bebidas alcohólicas. Aunque, a pesar de ello, es probable que hubiera algunos terrenos plantados de viña en el Aljarafe, puesto que la prohibición del consumo de bebidas alcohólicas afectaba solamente a los musulmanes, pero no a los españoles cristianos que habitaban con ellos en estas tierras. Al margen de que, además del vino, de las viñas se consumía también la uva de mesa y el arrope.
De todas formas, por lo que leemos en la carta puebla, se puede deducir que en la villa de Umbrete no había viñas plantadas, quizás porque solamente habían habitado sus tierras personas de origen árabe.
Las variedades de la vid que se plantan parece que son muy numerosas, destacando como las más apreciadas la castellana y la torrontés.
Como en los primeros momentos de la repoblación la cosecha de uva era prácticamente inexistente, tiene que importarse vino de Castilla, La Mancha, Extremadura y Portugal. Pero inmediatamente después de la plantación de los viñedos ya empieza a practicarse en Umbrete, lo mismo que en otros lugares del Aljarafe, una política proteccionista hacia los primeros pobladores, prohibiéndose la venta en Umbrete de vinos forasteros hasta que no se hubiera agotado el vino del pueblo.
Las labores que se efectuaban en los viñedos eran más abundantes que las que se daban en el olivar y en otros cultivos. Es precisamente por ello por lo que el cultivo de la viña suele estar unida a los campesinos más modesto, que las cultivaban ellos mismos, mientras que los grandes propietarios preferían el cultivo del olivar que necesitaba muchísima menos mano de obra y de trabajo.
Según las investigaciones llevadas a cabo por D. Antonio Herrera, la serie de labores que se le daban al viñedo eran amplísimas:
• Cavar en rama, un año sí y otro no.
• Durante el mes de marzo colocarlos mugrones y abrir las viñas para que absorbiesen el agua de lluvia.
• Cerrar las cepas durante la Cuaresma para que la planta conservase el fugo y la humedad.
• En mayo se encapuchaban las vides.
• ”En la menguante de diciembre” se efectuaba la poda de los sarmientos y de la extirpación de las malas hierbas, como el carrizo.
• La vendimia solía hacerse, en los años tempranos, entre julio y agosto; sin embargo, normalmente se realizaba entre el ocho de Septiembre y los primeros días de Octubre.
En agosto, y de ahí agostar , se orea el terreno, extrayendo en profundidad todas las raicillas y simientes que contiene, con la que la capa superficial pasa a ocupar la profunda y viceversa. En la antiguo esta operación se hacía con la azada, y a todas estas faenas manuales nos referimos, recogidas de la tradición oral, pues ya son faenas en desuso al pasar a primer plano el tractor. Con las primeras lluvias otoñales, empapado en campo, se procede a igualar la tierra y eliminar las hierbas y maleza. Una vez hecho esto se enmarquillea o marquillea el terreno para ver dónde irán las cepas – nunca se habla de vides-, en hileras - hiladas o líneos - de sarmientos. Abiertos los hoyos y plantadas las estacas, se estercola a manta es decir, esparciendo el estiércol por igual. También, en casos, se amontona cada cierto número de cepas.
Pasando un año, y sometidas a los rigores de verano, a últimos del mismo se esmamamonan las plantas, cortando las raíces perjudiciales que ha brotado nuevamente, y a comienzos de año, sobre febrero-marzo, se procede a injertarlas con púas propias de los viñedos locales. Para prevenir enfermedades y plagas como el mildiu se sulfatan o azufran . Más tarde, en invierno, se podan o castran las cepas.
Avanzado septiembre, las uvas, en racimos rebosantes, están en sazón, momento cuando se vendimia o recolecta el fruto. De allí, en espuertas o banastas de esparto, a lomos de bestias, se transportaba al lagar para la pisa , procedimiento éste ya perdido. De la pila donde se moltura la uva, exprimiéndose y separándose por tanto la carne del hollejo , sale un caño que vierte a otra el mosto resultante. Este, amarillo, espeso y dulzón, se conduce en jarras hasta los bocoyes de la bodega, donde reposará poco tiempo, pues el vino del Aljarafe se consume joven, con el punto justo que le da el comienzo de la fermentación, sin la acidulez penetrante que le da la compañía prolongada del roble.
De nuevo se repiten las mismas operaciones para que las siguiente vendimia sea fructífera, mientras los espíritus del vino escapan entre las rendijas añejas de las atarazanas.
Aunque el mosto es el auténtico protagonista en el paraíso gastronómico que es Umbrete, se hace necesario mencionar que el sector hostelero es hoy por hoy uno de los más fuertes de la zona, donde se combina una muy buena relación calidad-precio, y donde la diversidad de los platos, unido a todo lo anterior, constituyen el secreto de comer en Umbrete.
De esta forma, la gastronomía es uno de los puntos mas fuertes de la villa por su variedad, calidad, y la importante industria que en torno a la misma se genera. En Umbrete podemos encontrar un muy gran numero de locales donde llevar a cabo un "tapeo" de entre los mejores del Aljarafe. Además, es uno de lugares famosos por el típico mosto, vino joven obtenido de las primeras uvas. Entre los platos más típicos de la localidad se encuentra la tortilla de espárragos trigueros, pero éste es una aguja en un inmenso pajar de guisos y tapas que constituye la cocina umbreteña.
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