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| Hacienda de San Ignacio |
| Situada en la parte superior de la Villa, en dirección hacia Gines y Bormujos, se encuentra la Hacienda de San Ignacio de Loyola, en la actualidad continúa funcionando como hotel, cuyo nombre ha conservado; su título le fue otorgado por la Compañía Jesuita cuya propiedad adquirió en el año de 1.735.
Para saber de sus orígenes debemos remontarnos al siglo XVI, en que aparece como propietario de esta el licenciado Gómez de León, vecino de Sevilla. Los principales productos que elaboraban eran: vinagre, aceite y vino. En el siglo XVIII fue utilizada por la Compañía como “Cuartel General Alimenticio”; será con la desamortización de Mendizábal, durante el reinado de Carlos III cuando pase a manos adineradas. Respecto a su estructura arquitectónica, prototipo del dieciocho, conserva portada apilastrada con cornisa y remate curvilíneo adornado con cinco pinaculillos y un mural de azulejos con la figura de San Ignacio de Loyola. A la derecha, donde actualmente está el hotel, quedaba el señorío con fachada característica de la mencionada centuria. A la izquierda se encontraba la vivienda del capataz y la capilla. Al fondo se hallaba el huerto de la hacienda, donde se ha edificado una nueva barriada.
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| Hacienda de Santa Bárbara |
| Ubicada en la Calle Príncipe de Asturias, es hoy la sede de Desarrollo Local de la Villa. Aunque reformada en el siglo XVIII, sus orígenes datan del siglo XVI según la documentación existente en los archivos locales. Tras poseer diversos nombres, desde finales del siglo XIX se le conoce como “Santa Bárbara”, dado por una huerta frutal que poseyó entre sus muros.
Su portada es sencilla con un balcón central y tiene una pequeña torre rematada con cinco pináculos almenados; su patio de acceso está flanqueado en uno de sus extremos por una galería porticada con columnas de mármol blanco con capiteles de talla simple. Tenía un molino de aceite en su lateral izquierdo donde ahora vemos un almacén. Los principales productos que se elaboraban en sus dependencias fuero: aguardiente, aceite y vinos. De gran interés son las pinturas aparecidas por la superficie de su fachada principal del siglo XVIII, gracias a la labor desarrollada por la Corporación Municipal en 1991 (Escuela Taller de Medio Ambiente) y es, hoy día centro de formación permanente que alberga las delegaciones de Desarrollo Local y Turismo.
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| Hacienda de la Sagrada Familia |
| La Hacienda de la Sagrada Familia se encuentra emplazada en el casco urbano de Castilleja de la Cuesta, en la calle En medio, próxima a la Plaza de Santiago Apóstol, espacio que durante siglos, y hasta el último tercio del XX, fue el centro comercial, religioso y administrativo de la Villa. Presenta la estructura típica de hacienda del siglo XVIII con dos áreas diferenciadas: la destinada a la manufactura del vino y el aceite, y otra residencial de señorío que se completa con un jardín.
Los primeros datos documentales sobre la hacienda provienen del siglo XVI, cuando pertenece a la familia de los Hayán. Se ingresa a ella a través de una sencilla portada adintelada a cuyo lateral izquierdo queda el señorío organizado alrededor de un patio. El resto de las dependencias se sitúan en torno al patio de labor a cuyo fondo queda el molino de aceite. Adquirida por el Ayuntamiento a través de convenio urbanístico, hoy es Casa de la Cultura, siendo inaugurada e noviembre de 1.988. Cuenta con biblioteca, sala de exposiciones, donde se celebran muestras de arte y ofrece diversos talleres populares.
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| Hacienda de Viña y Olivar |
| Se puede afirmar que el origen de Castilleja de la Cuesta vino dado por la instauración dentro de su término de las denominadas Villas Romanas, durante su ocupación por el Imperio romano, junto a las que se fueron adosando humildes viviendas propiedad de los labriegos que las cultivaban. Dichas Villas fueron transformadas durante la invasión musulmana en Alquerías, para finalmente ser transformadas en heredades tras el período de la reconquista, siendo denominadas poco después como haciendas. Estas propiedades se convertirán durante siglos en el verdadero eje de la vida económica y social de la Villa de Castilleja, de hecho, durante los siglos XVII y XVIII se llegaron a contabilizar hasta doce de estas. Por su importancia económica, recordar que se llegarían a exportaron productos (vinos, aceites y aguardientes) a diversos puntos de la América Hispana, Europa y el norte de África.
En la actualidad tan solo se conservan cuatro de estas haciendas, estando consideradas, junto a los templos parroquiales y la ermita de Guía, como los edificios de mayor interés arquitectónico y patrimonial de la Villa: la Sagrada Familia, convertida desde hace años en Casa de la Cultura de la localidad, la de Santa Bárbara, reformada como Agencia de Desarrollo Local, la de San Ignacio reconvertida en Hotel, y la de San José, actual palacio residencial de la familia Salinas; quedan algunos restos de otra desaparecida, la llamada de San Rafael, de la que solo se conservan algunas arcadas de sus atarazanas.
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| Casa Palacio de Hernán Cortés |
| Edificio del siglo XVI, propiedad del jurado hispalense don Juan Rodríguez del que apenas quedan vestigios, ya que ha sufrido muchas modificaciones. Perteneció como palacio a mediados del XIX, a los Duques de Montpensier quienes realizaron importantes obras de reforma y ampliación, y el embellecimiento en el interior del mismo creando sus actuales jardines. A primera vista el palacio, de estilo neomudéjar, parece una fortaleza a juzgar por sus recios muros de ladrillos y guarnecidos con almenas.
Aquí pasó sus últimos años de vida, en algunas dependencias recientemente restauradas Hernán Cortés quién redactó uno de sus testamentos en 1.547. Una lápida ante la puerta que da acceso a las habitaciones que ocupó, da cuenta del histórico hecho: “Aquí murió el gran conquistador de Méjico en 1.547”. Abandonada y en ruinas, esta mansión fue adquirida, restaurada y ampliada en 1.855 por los duques de Montpansier, Antonio de Orleáns y Luisa Fernanda de Borbón, que establecidos en el Palacio de San Telmo de Sevilla, tuvieron aquí su palacete de primavera y verano. Por juegos del azar, su hija, maría de las Mercedes de Orleáns, se casó con su primo el rey Alfonso XII, y recibió de su padres, como dote, el palacio de Castilleja. De ahí que la casa pasara a ser patrimonio real. Sin embargo la reina muere a los cinco meses de casada y el Rey nunca volvió por estos lugares, dejando posteriormente este palacio a su hija mayor la Princesa de Asturias. Documentalmente se tienen recogidas las visitas al regio palacio en dos ocasiones de su alteza real doña Isabel II, así como las de su hijo Alfonso XII, y la fallecida doña María de las Mercedes, madre de don Juan Carlos I.
Cuando llegan las religiosas del Instituto de la Bienaventurada Virgen María a Sevilla (septiembre de 1.899) procedentes de Gibraltar, todas ellas eran irlandesas, de ahí que desde entonces, sean conocidas por el nombre de “Las Irlandesas”, alquilan esta casa de manos de la reina María Cristina y ya en 1.903 la reciben en propiedad. Hoy día tienen concierto pleno con la Consejería de Educación y se educan niños y niñas de todas las clases sociales.
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| Hacienda de San José. Casa de Salinas |
| Situada en la Plaza de Santiago, contiene una portada renacentista labrada en piedra con escudo nobiliario del siglo XVI, rematada con un frontón triangular y adornada con figuras, procedentes de Cazalla de la Sierra. Con a nterioridad era conocida por la Casa de los Siete Balcones. Cuenta con un excelente señorío. A la izquierda del mismo quedaba la entrada al patio de labor, junto al cual se encuentra el molino aceitero con interesante torre mixta del siglo XVII y de arquitectura mezcla de elementos renacentistas y mudéjares.
Es comienzos del siglo XX, hacia 1910, cuando la Hacienda tome su aspecto actual, demoliéndose toda la construcción anterior y ejecutándose una nueva diseñada por el arquitecto Aníbal González. Posee un archivo familiar y unas obras de arte de incalculable valor: una cuna napolitana de talla dorada, y varias pinturas y esculturas, todo de la centuria Dieciochesca.
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| Parroquia de la Inmaculada Concepción |
| Corría el año de 1.400, concretamente el 16 de enero, cuando don Gonzalo de Mena y Roelas (arzobispo de Sevilla) cedió perpetuamente a los frailes de la Tercera Regla de San Francisco, la iglesia parroquial de San Juan de Aznalfarache a la que pertenecía la primitiva ermita de Santa María de la Concepción situada en la Calle Real de Castilleja de la Cuesta, que por aquellos años y hasta el de 1.634 perteneció a la jurisdicción de la vecina Villa de Tomares.
Ya a comienzos de 1.615, esta ermita fue elevada a parroquia por el arzobispo Pedro de Vaca de Castro y Quiñónez. De enorme importancia fueron las restauraciones llevadas en su arquitectura a mediados del siglo XVIII (1752) y durante el primer tercio del XIX (1834); su fachada principal adquiere su actual fisonomía con la espadaña que se construye a comienzos del siglo XX.
El templo consta de una sola nave cubierta con tejado a dos aguas, una cabecera con bóveda vaída y la corona la citada espadaña; posee adosadas tres capillas: la Sacramental, la de María Santísima de los Dolores, y la Bautismal. La puerta se halla situada a los pies. El interior es bastante rico y se encuentra bastante bien conservado. El retablo mayor, procedente del desaparecido convento de Mínimas de la Calle Sierpes de la capital hispalense, es obra de Cristóbal de Guadix, construido entre 1702 y 1706 y es una pieza barroca compuesta de tres calles y una rica decoración resaltando sus columnas salomónicas y las esculturas que se intercalan entre sus espacios. El camarín principal está ocupado por la Imagen de la Inmaculada Concepción, obra del escultor Gumersindo Jiménez Astorga de 1878.
En el muro del Evangelio, mirando al retablo mayor, hay un primer retablo que contiene cuatro imágenes: en el centro se halla una escultura de San José del siglo XVIII; a su derecha una Santa Clara, del siglo XVII, y a su izquierda Santa Inés. Sobre el banco del retablo se cobija en un apequeña hornacina la talla de un Niño Jesús, del siglo XIX, donado a la Hermandad Sacramental por don José Marín Oliver. Mas adelante se ve otro retablo donde hay un Calvario compuesto por imágenes de tamaño natural: Nuestra Señora de la Piedad y el Cristo de la Vera-Cruz, ambos del siglo XVII, y San Juan del XVIII.
A los pies de la nave se hallan dos hornacinas que guardan una Custodia Procesional del siglo XIX, y la Imagen de la Virgen del Carmen, del XIX. A los pies de la nave, sobre la puerta de entrada, posee un coro alto, con un órgano del siglo XVIII, procedente de la iglesia hispalense de San Juan de la Palma.
En el muro de la Epístola se abren las citadas capillas respecto al altar mayor: la primera es la Sacramental o del Sagrario, en cuyo altar se encuentra la Imagen de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, obra de mediados del siglo XVIII, atribuida a Ruiz Gijón. Destaca en esta dependencia el zócalo de azulejos realizado por el maestro local Juan Oliver Migues entre los años 1940-50. Seguidamente está la capilla de la Virgen de los Dolores, construida en 1.965. Preside esta la Imagen de María Santísima de los Dolores, obra tallada en el siglo XVIII y reformada a finales del XIX para poder procesionar; esta citada Imagen, junto con las citadas de la Inmaculada y Jesús del Gran Poder, son la titulares de la Hermandad que se ubica en el edificio: “PONTIFICIA, REAL E ILUSTRE HERMANDAD SACRAMENTAL DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN Y COFRADÍA DE NAZARENOS DE LA SANTÍSIMA VERA CRUZ Y SANGRE DE JESUCRISTO, NUESTRO PADRE JESÚS DEL GRAN PODER Y MARÍA SANTÍSIMA DE LOS DOLORES”.
Al salir de esta capilla y siguiendo por la nave derecha de la nave central, encontramos un retablo donde vemos la Imagen de San Juan del Prado, del siglo XVII y las de Santa Marta y el Corazón de María. Un poco más adelante hay una repisa tallada y dorada que cobija una escultura del siglo XVII de San Antonio de Padua. La última capilla, muy cerca de la puerta del templo, es la Bautismal, en cuyo centro se ubica una Pila de Bautismo de mármol blanco.
Debemos destacar la magnífica colección de pinturas, oleos sobre lienzo, que se reparten por los muros del templo, la mayoría de estos procedentes del desaparecido convento de Nuestra Señora de la O de Castilleja de la Cuesta, en especial los cuatro pintados por el maestro Juan de Roela a comienzos del siglo XVII.
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| Parroquia de Santiago Apóstol |
| Los primeros datos sobre la primitiva construcción del templo parroquial de Santiago Apóstol se remontan al año 1.370, no así del cuerpo inferior de su torre que data del siglo XII. Es a partir del siglo XV, una vez que se comienza a repoblar definitivamente la Villa, favorecido todo ello por los privilegios otorgados para con sus pobladores por la Orden de Santiago, cuando el templo comience a tomar mayores dimensiones, pasando de una sola nave a tener tres en el siglo XVII.
Desde su edificación en la Baja Edad Media, el templo ha sufrido varias restauraciones pudiéndose citar en primer lugar, la que se llevó a cabo en 1.575, la siguiente de 1.755, y una tercera y definitiva en el año de 1884-85, que es la que le ha dado forma al actual recinto.
En la cabecera de la nave central, se encuentra el altar mayor presidido por la Imagen de Nuestra Señora de la Soledad, del siglo XVI, de autor desconocido. Acompañando a la Virgen, se pueden ver las esculturas de Santo Domingo de Guzmán y la de Santiago Apóstol Peregrino, ambas del siglo XVIII. Varias son las representaciones pictóricas, todas realizadas durante el siglo XX, que se despliegan sobre la estructura del citado retablo: sobre el banco del altar se enmarcan una serie de pinturas neogóticas realizadas por pintor local e internacional Ignacio Tovar, mientras que la de las calles laterales fueron realizadas por los pintores Camacho y Rodríguez Villadiego. La decoración pictórica de la cubierta central fue realizada por el pintor local Juan Oliver hacia 1960. A los pies de la nave podemos observar un coro alto, con un órgano del siglo XIX, y dos escudos, uno de la Casa del Conde Duque de Olivares y el otro de la Orden de Alcántara; dos pinturas pertenecientes al antiguo retablo mayor, están colocadas debajo del coro, una con el Corazón de Jesús y otra con el Corazón de María.
La nave del Evangelio arranca con una capilla situada en su cabecera en la que existe un Calvario formado por las esculturas de María Magdalena, del siglo XVII, y las de San Juan y María Santísima de los Dolores, esta última procedente del extinguido convento franciscano de la O. En una urna de madera dorada y cristal, de estilo barroco está el Cristo de Los Remedios, que durante siglos tuvo la particularidad de tener articulados sus brazos, gracias a lo cual se celebró hasta finales del siglo XIX por la Hermandad de la Soledad, del que es Imagen Titular junto con Nuestra Señora de la Soledad y Santiago Apóstol Ecuestre, el “Sermón del Descendimiento”. La talla del Cristo está atribuida al escultor Marcelino Roldán, hacia 1710. El título completo de la mencionada Hermandad es el siguiente: “PONTIFICIA, REAL E ILUSTRE HERMANDAD SACRAMENTAL DE SANTIAGO APÓSTOL Y COFRADÍA DE NAZARENOS DE NUESTRO PADRE JESÚS DE LOS REMEDIOS EN SU SANTO SEPULCRO Y NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD”. Completan esta capilla dos lienzos, el de la Santísima Trinidad del siglo XVIII, y San Jerónimo del XVII, atribuido a José de Ribera.
Más adelante existe una hornacina que cobija la talla de La Inmaculada Concepción del siglo XVIII, de la escuela de Alonso Cano. En la parte superior del muro se halla el Santísimo Cristo de la Vera Cruz, realizado en el siglo XVII, cuya hermandad se fusionó en 1795 con la de la Soledad. A continuación se ubica un retablo neoclásico presidido por la Imagen de Nuestra Señora de la O, obra de Francisco de Ocampo de hacia 1625; dicha escultura presidió el retablo mayor del convento franciscano. Otras imágenes de este retablo son: San Cayetano, del siglo XIX, y un San Juanito y un Niño Jesús del XVII, atribuido a los Ribas. Pasada la puerta del templo se encuentra otro retablo presidido por la talla de Nuestra Señora del Rosario, atribuida a Miguel Adán. Cierran esta nave dos puertas que dan acceso a una cripta y al coro.
En la nave de la Epístola, comenzando por su cabecera, está la capilla Sacramental o Sagrario, presidida por la Imagen del sagrado Corazón de Jesús realizado a finales del siglo XIX; a ambos lados, en las calles laterales se ubican las esculturas de San Diego de Alcalá y San Pedro de Alcántara, ambos del siglo XVIII. En el resto de la instancia vemos lienzos de San Alejandro, San Isidoro, la Santa Faz y la Flagelación del Señor, todos realizados a finales del XVII. Tras la puerta de un almacén que posee el templo, se halla un retablo neoclásico presidido por San José con el Niño Jesús en los brazos, la imagen del Santo del siglo XVIII y la del Niño del XVII. A continuación un retablo neobarroco donde se localiza la otra Imagen Titular de la Hermandad de la Soledad, Santiago Ecuestre, tallado por Juan de Astorga hacia 1820; entre ambos retablos se encuentra una pintura de Nuestra Señora del Rocío, realizada por el citado Oliver.
Seguidamente, otro retablo de finales del XVII, presidido por la Imagen de San Francisco de Asís, con diadema, crucifijo y banderola de plata, todo del siglo XVIII; sobre el retablo existe una interesante pintura sobre cobre, en la que se representa la Presentación de Jesús al Pueblo. Cierra la nave la Capilla del Bautismo, cuya estancia contiene una Pila Bautismal del siglo XVI, realizada en barro verde vidriado, con decoración en relieve vegetal y antropomórfica.
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| Ermita de Nuestra Señora de Guía |
| Situada a la entrada del pueblo viniendo desde Sevilla, se sitúa un “morabito” o “rábitha”, construido en el período almohade (1.100-1.200). A raíz del siglo XVI se le denominaría como Ermita de Nuestra Señora de Guía, al haber aparecido junto a sus muros en el mes de mayo de 1.525, una Imagen Mariana titulada de Guía, de ahí que desde entonces a dicho recinto religioso de le denominase con su advocación. Debemos aclarar que hasta el año de 1.634 el terreno donde se levanta la citada ermita perteneció a la vecina localidad e Camas, fecha en la que fue adquirida, por el señor don Pedro de Guzmán, conde duque de Olivares.
Su cabecera, de planta cuadrada, está cubierta con una cúpula octogonal sobre trompas y en el interior decorada con arquerías ciegas de pequeños arcos mixtilíneos y apuntados que apoyan sobre columnitas. Este morabito se salvó de la destrucción al adosársele en el siglo XVII, una nave a dos aguas y jugar desde entonces papel principal en el edificio. En la parte derecha de los muros que sostienen la cúpula, se han encontrado pinturas murales del siglo XVI. En el interior pueden citarse: una imagen de Santa Lucía y la Virgen de Guía, ambas del siglo XVII, Nuestro padre Jesús de las Tres Caídas del siglo XX, así como un relieve en forma de medallón que representa al Salvador y puede datarse en la segunda mitad del siglo XVI. Las primitivas reglas de la Hermandad fundada entre sus muros data de 1.645.
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| Parroquia del Divino Salvador |
| Desde que se empezó a construir el barrio, había un terreno cedido por la Empresa Nueva Sevilla al Arzobispado, para una futura parroquia. La primera se edificó entre 1.980-81 con restos de viviendas prefabricadas. A finales de 1.989 se derribó el edificio primitivo y en febrero de 1.990 se puso la primera piedra de la actual iglesia. El 21 de diciembre de 1.990 fue bendecida la nueva parroquia por el arzobispo, hoy cardenal, Carlos Amigo, celebrando la primera Eucaristía, quedando de esta manera inaugurada.
El edificio actual es una nave rectangular, con otras dos pequeñas adosadas a ambos lados. El estilo arquitectónico utilizado es contemporáneo y funcional. En el altar mayor nos encontramos: una pintura que representa el rostro de Jesús en la Sábana Santa, realizada por Luis Navas, colocada en el ábside; a un lado está el sagrario, que fue hecho en Roma, y al otro lado una imagen de la Virgen del Santo Hogar, tallada en madera por Herbert Köstner en Italia y que fue donada por Pedro León. Destacan igualmente: un cuadro labrado en plata, obsequio de Juan Pablo II al párroco con dedicatoria y una talla de madera de San Miguel Arcángel hecha por Rogelio González.
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| Capilla de los Hermanos Maristas |
| La primitiva capilla, que ahora se utiliza como salón de reuniones, tenía una bóveda de cañón apuntada. Actualmente conserva la misma estructura, pero se le ha cambiado la cubierta. El edificio imita algunos estilos arquitectónicos, como el románico y el gótico en algunas partes de su constitución. Posee un conjunto interesente de vidrieras con la siguiente iconografía: beato Marcelino Champagnat, fundador de la congregación, San Miguel arcángel, San Isidoro, San Fernando y Cristo. Preside la capilla una talla de María procedente de la ciudad catalana de Olot, su título es “Trono de Sabiduría”, como advocación para una casa de estudiantes. |
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| Capilla de la Bienaventurada Virgen María - "Irlandesas" |
| En julio de 1.892, M. Stanislaus Murphy y Anne Evoy, fueron a Madrid para conseguir audiencia con la reina regente María Cristina. Querían obtener el permiso (pues estaban en régimen de alquiler) para edificar habitaciones y una capilla para el colegio. Esta primera iglesia fue construida en lo que son actualmente las llamadas “dependencias de Hernán Cortés”. Era pequeña y provisional, hasta que se pudiera hacer otra de mayores dimensiones.
El día 3 de diciembre de 1.910 el arzobispo de Sevilla, inauguró y bendijo la nueva capilla. Es de estilo neogótico. En su altar mayor está la Inmaculada Concepción, San José y el Sagrado Corazón y un sagrario. La iglesia tenía a ambos lados una nave, ambas hoy separadas de la principal, con imágenes de escaso mérito artístico.
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